Falsa y distorsionada, pero al mismo tiempo terriblemente cierta,
La Crónica Negra simula el alarmismo de un periódico con un lenguaje publicitario en descomposición.
Visiones afiladas y dispersas recorren un imaginario hecho de titulares sensacionalistas, escenarios retro y símbolos populares, en colisión entre miedos e hipocresías.
Un noticiero fuera de su tiempo, donde cuerpos y palabras se exponen sin filtro.
